TODO LO QUE UN COACH PUEDE HACER POR TI


En un proceso de Coaching puedes encontrar mil y un beneficios que te ayudarán a vivir de forma más plena. Abre bien los ojos y descubre todo lo que tu coach puede hacer por ti.

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 Definir objetivo: A veces es difícil saber exactamente qué se quiere y aún más, cuáles son los mejores pasos para conseguirlo. Con la ayuda de tu coach podrás definir qué quieres en base a lo verdaderamente importante para ti y los pasos necesarios para conseguirlo.

Ponerse en acción: Pensar en lo que te gustaría ser no es suficiente, para aprender es necesario actuar. Probar otras formas de hacer te darán una nueva perspectiva. Tu coach te ayudará a crear nuevas opciones y posibilidades en sintonía con tus objetivos para que puedas elegir de forma ágil lo que más te conviene.

Relación de acompañamiento: tu coach te escuchará de forma intensa, sin prejuicios. Está totalmente centrado en ti. Le puedes contar todo sin miedo a qué pueda pensar y te ayudará a ordenar tus pensamientos para que puedas tener claridad en vez de confusión.

Dirigido a resultados: evitará la dispersión y no os iréis por las ramas. De esta forma tendrás siempre la sensación de estar avanzando y de que tu tiempo y tu dinero está bien invertido porque lo que te está aportando no tiene precio.

Seguimiento: Durante la acción te ayudará a resolver todas las situaciones complicadas que se presenten, a vencer tus miedos e inseguridades que te  impiden avanzar. No te sentirás solo. Tu coach está ahí para ayudarte a encontrar respuestas y soluciones para seguir adelante. Te ayudará a poner en práctica todo tu potencial para asegurarte el éxito.

Devuelve la grandeza a su cliente: Nunca se pondrá medallas. Las medallas te las pondrás tú porque serás el verdadero ganador de la carrera. Tu coach te acompañará en la celebración de tus éxitos y te mostrará cómo has conseguido tus objetivos.



Si crees que es un buen momento para tomar las riendas, dejar atrás todo lo que no te gusta y sentirte mejor contigo mismo tanto en lo profesional como en lo personal, a qué esperas?!

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TÚ TAMBIEN PUEDES SER UN GRAN LÍDER


 Hasta ahora nos parecía que los líderes son unos pocos privilegiados con ese don. Ya sea en el mundo empresarial como en la sociedad, los líderes guían a equipos y grupos de personas.

Es como si el mundo se dividiera entre los que son líderes y los que no.

Como todo en esta vida se puede aprender en base a la experiencia, las habilidades para ser un gran líder también.

Porque ser un buen líder no es solo cuestión de un cargo. Es mucho más. Ya que “la primera y principal responsabilidad de cualquiera que pretenda liderar es liderarse a sí mismo” (Dee Hock).

No solo es importante tener conocimientos técnicos. Eso sólo no es garantía de resultados. Si un líder se basa exclusivamente en determinar y controlar la conducta de otros vamos por mal camino.

Considero que un buen líder es una persona íntegra, con capacidad de aprender constantemente, abierta a los cambios, que escucha y apoya a quienes le rodean, es empática y responsable de sus actos.

Todas estas habilidades no se ciñen solamente al entorno laboral, es una forma de vivir, de ser.

El desarrollo de estas habilidades no es un trabajo fácil en absoluto. Es una tarea compleja e interminable. A través de un proceso de coaching, se pueden obtener grandes resultados en poco tiempo. 

Tengamos un cargo que lo represente o no, todos somos líderes. A diario se nos presentan cientos de situaciones en las que podemos liderar nuestra propia vida. O dejarnos llevar. En nuestra mano está la elección de qué tipo de líder queremos ser.

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Y a ti, te gustaría ser un buen líder?






MI VUELTA AL MUNDO


 Hasta hace dos años mi vida era de lo más convencional.  Fui cumpliendo todos los pasos establecidos sin ser muy consciente de que había posibilidades de hacerlo distinto.
Avancé en las distintas etapas sin cuestionarme en exceso si era lo que realmente quería.  Digamos que me fui adaptando con los años a los diferentes estados sin un objetivo claro.
De hecho mi referente era ser una mujer con éxito profesional, reconocida por los demás, con un matrimonio feliz, poder salir de trabajar a las 18h para cuidar de mis futuros tres hijos, ganar mucho dinero, disfrutar de mis 15 días de vacaciones en agosto, etc…
Aunque siempre había tenido unas ganas inmensas de marcharme bien lejos, cuanto más mejor. Miraba los mapas y me decía a mi misma: “ si estuvieras en ese punto del mundo, y nadie pudiera valorar lo que estás haciendo serías feliz”.

Es como si tuviera que ser “la mejor” dentro de esas reglas. Yo había aceptado jugar a  eso pero las reglas no las había creado yo. Creo que, en el fondo, pensaba que no era mi verdadera inquietud lograr todo lo que deseaba, sino lo que se esperaba de mi.
Por eso nunca me sentí totalmente satisfecha con mi plan de vida y con el tiempo mis ganas de huir se fueron haciendo cada vez más grandes.

Me marché. Para mí era lejísimos, teniendo en cuenta que el vuelo más largo que había cogido en mi vida era para ir a Tenerife.

Así que separada de mi mundo por 15 horas de avión, y desde otro continente todo empezó a tomar una forma distinta, estaba en otra dimensión.

El viaje duró un año entero. Durante ese tiempo tuve la posibilidad de conocer a muchísima gente que no seguía las reglas que yo creía que eran las únicas para todos. Visité lugares con una cultura y unos valores totalmente distintos a los de mi país. Los paisajes, los climas, los trabajos, las familias, todo era distinto.

Sentía como si estuviera haciendo un máster intensivo sobre la vida y el mundo y en cada país aprendía una lección.

Lo más importante para mi, de esta gran experiencia ha sido que no hace falta irse lejos para encontrarse a uno mismo. Lo que realmente me ayudó fue el cambio de rutina y no el sitio donde estaba.
Todas las personas con las que me he relacionado tienen sentimientos parecidos a los míos. Más allá del idioma hay un lenguaje universal, unos sentimientos y necesidades comunes. Y no tiene nada que ver con lo material.
He sido más libre haciendo lo que realmente quiero y no lo que debo, que estando a miles de kilómetros.  Logré convertir mi sueño de dar la vuelta al mundo en realidad. No fue nada difícil (creo que hubiese sido más difícil desearlo y no hacerlo nunca), sino cuestión de tener muchas ganas, verlo muy claro, planificarlo, hacer lo que era necesario para marcharme y también un punto de casualidades que me ayudaron a conseguirlo.

Por eso estás leyendo ahora este post. Cuando volví de viaje tuve otro sueño. El de transmitir a las personas que todo lo que quieren es posible. Que el ser humano es maravilloso y todos y cada uno de nosotros tenemos algo genuino que aportar a los demás. Que somos libres de hacer lo que queramos con nuestra vida y es nuestra responsabilidad llevarlo a cabo.

Por eso existe The Braveliving.  Para aportar un poco de luz a las personas que creen que conformarse es la única opción posible. Tengo una buena noticia: ¡no lo es!